Los amantes del cacao viven más

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Dr. Phil Maffetone
Traducción: Ester Galindo

El cacao puro puede mejorar la movilidad muscular, favorecer el envejecimiento saludable, mejorar las funciones mentales y reducir el riesgo de sufrir patologías cardiacas, cáncer y alzhéimer

Durante generaciones, los nativos Kuna que viven en las islas San Blas, al sur del mar Caribe, frente a la costa norteña de Panamá, han estado consumiendo grandes cantidades del fruto de un árbol de la familia de las Malváceas, un árbol perenne y autóctono de esta región tropical americana. Dicho árbol se conoce como Theobroma cacao o árbol del cacao. Theobroma proviene del griego y significa «manjar de los dioses».

Los kunas, que elaboran su bebida principal con cacao, presentan una gran longevidad y una muy baja incidencia de múltiples enfermedades. El Dr. Norman Hollenberg y sus colegas, de la Escuela de Medicina de Harvard, estudiaron a las personas que viven en las islas de San Blas, junto con sus vecinos panameños, que comen muy similar pero ingieren poco cacao. Los investigadores hallaron que entre quienes no consumían cacao se registraba un 1000 por ciento más de enfermedades cardiacas y más de un 600 por ciento de casos de cáncer.

Los estudios han demostrado los efectos beneficiosos del cacao sobre la resistencia a la insulina, el estrés oxidativo y la inflamación, mientras que otras investigaciones han revelado que un grupo particular de fitonutrientes llamados flavonoides (también conocidos como bioflavonoides o flavonoles) podrían ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y muchas otras patologías crónicas. El cacao es la fuente natural más rica en estos nutrientes. Sin embargo, tomarse una chocolatina o una taza de chocolate instantáneo te aportará pocos beneficiosos saludables, ya que el cacao procesado —la forma que solemos encontrar en el mercado— presenta un contenido de flavonoides muy reducido. La mayoría de estos productos también contienen azúcares nocivos con un elevado índice glucémico, lácteos nada saludables y otros ingredientes que, en realidad, pueden contribuir a desarrollar enfermedades.

Los flavonoides ejercen un poderoso efecto sobre los vasos sanguíneos, y esta es una de las razones por las que pueden reducir la presión arterial y mejorar la función cardiaca. Las personas con problemas de azúcar en sangre son especialmente vulnerables a los problemas circulatorios, por lo que consumir cacao también puede beneficiarles. Probablemente  hay más de mil millones de personas en el mundo que son intolerantes a los hidratos de carbono —seguramente unos 100 millones sólo en los EE.UU. Su estado de salud presenta el espectro completo de diabetes, debida a una regulación anormal del azúcar en sangre, y otros problemas de diversa gravedad que derivan en complicaciones de los vasos sanguíneos. Una vez que se convierte en crónico, este trastorno circulatorio puede dañar también el hígado, la musculatura y el sistema nervioso, incluido el cerebro. Estas personas deberían evitar todos los carbohidratos refinados, especialmente el azúcar, y elaborar sus propios alimentos con cacao puro de bajo índice glucémico.

Los fitonutrientes del cacao incluyen muchos otros componentes, incluido el potente grupo de los polifenoles, pero la mayoría de las investigaciones se han centrado en los beneficios de los flavonoides para la salud. Estos beneficios incluyen algunas acciones muy específicas en el cuerpo. En primer lugar, incrementan la producción natural de óxido nítrico, una sustancia que puede mejorar significativamente la función de los vasos sanguíneos y la circulación. Esto se traduce en un mayor caudal de sangre rica en nutrientes que llega a los órganos, glándulas, músculos y huesos, y más subproductos metabólicos que se eliminan.

En el caso del cerebro, se ha demostrado que, tras consumir cacao, la circulación mejora durante dos o tres horas. Lo cual significa que tomarse una Phil’s bar o cualquier otro tentempié de cacao saludable antes de una reunión importante, un viaje largo en coche o un examen, puede ser de gran utilidad. Ahora bien, esto mismo puede resultar contraproducente, si lo que se ingiere es un producto con un alto índice glucémico, ya que entonces mermará las funciones cerebrales.

El cacao, rico en flavonoles, actúa de manera muy parecida a la aspirina en tanto que mejora la circulación al impedir que las plaquetas de la sangre se aglutinen.

Además de mejorar la circulación, los flavonoides son antioxidantes muy potentes. Como tales, pueden controlar esas sustancias químicas llamadas radicales libres, que hacen que envejecemos más rápidamente y que aumente nuestro riesgo de sufrir múltiples enfermedades.

La producción de óxido nítrico y la acción antioxidante también mejoran la actividad muscular. Esto es muy importante para las personas que entrenan con regularidad y, sobre todo, para aquellos atletas que compiten, aunque no es necesario añadir que también lo es para las personas mayores, pues los radicales libres dañan su musculatura más fácilmente.

Tampoco te engañes: no puedes obtener todos los antioxidantes que necesitas en una sola píldora. Numerosos estudios realizados en las últimas décadas han demostrado que resulta vital obtener estos nutrientes básicos de los alimentos (sobre todo, de frutas y hortalizas frescas y del cacao), mientras que otros estudios no han logrado demostrar que los suplementos dietéticos que contienen antioxidantes den el mismo buen resultado.

Con tantos millones de personas consumiendo todos estos nutrientes tan saludables en grandes cantidades, lo normal sería que los beneficios fueran más evidentes, como una menor incidencia de patologías cardiacas, hipertensión y cáncer. La clave está en que, al igual que hay dos tipos distintos de postres saludables —el cacao y todo lo demás—, también hay dos clases muy distintas de chocolate: el saludable y el perjudicial.


La mayoría de la gente consume alimentos que contienen un chocolate nada saludable, en forma de postres, batidos, barritas energéticas y todo tipo de golosinas. Lo cierto es que todo esto no es más que comida basura, como la inmensa mayoría de productos que se vende en comercios de comida saludable, incluidos los ecológicos. Como tales, estos productos merman la salud desde el primer mordisco. Esto se debe a los numerosos ingredientes nocivos que se emplean para elaborarlos, siendo el más evidente el azúcar blanco, a menudo disfrazado de jugo de caña, azúcar de remolacha y otros nombres más vistosos.

Cuando elabores tus propias recetas con cacao, utiliza únicamente cacao puro, sin azúcar ni leche ni otros ingredientes indeseados. Si bien es cierto que, a veces, cuesta encontrar este tipo de cacao (porque la versión no saludable resulta más barata y está en todos lados), el cacao saludable se vende tanto en polvo como en barra, es negro y no está azucarado. Utiliza esta forma de cacao para elaborar tus propios postres, tentempiés, batidos y demás recetas. Usa miel o fruta para endulzarlos y así mantener el índice glucémico bajo. Tan importante es cocinar con cacao puro y ecológico, como evitar consumir productos con chocolate altamente procesados. Entre estos últimos está el «procesado con álcali», un método que se conoce también como «dutching» por su origen holandés. Quizá suene atractivo, pero los niveles de fitonutrientes en este tipo de cacao son muy bajos y contienen hasta un 90 % menos de flavonoides.

Otro problema que hay con el cacao, tal y como recogía el informe Forbes en 2011, es el grave problema de explotación laboral infantil en los cultivos de cacao africanos. El Instituto Internacional de Agricultura Tropical afirma que había 284 000 niños trabajando en esos cultivos, a menudo en condiciones peligrosas, las más de las veces sometidos a cierto grado de servidumbre. Estas plantaciones suministran el cacao a los principales fabricantes de chocolates. Tú también puedes evitar que esto siga ocurriendo, con solo comprar cacao ecológico y elaborando tus propios caprichos.

El cacao puro y sin endulzar presenta un elevado contenido de proteína: unos 7 u 8 gramos por onza. Además, es bajo en carbohidratos (entre 8 y 13 gramos por onza) y entre el 50 % y el 60 %, o más, de estos hidratos vienen en forma de fibra. Al igual que otras legumbres, el cacao contiene numerosas vitaminas y minerales, incluidos folatos naturales, niacina, zinc y magnesio.

Cerca de la mitad del cacao es grasa natural. Es lo que conocemos como manteca de cacao, la cual tiene enormes beneficios para la salud y, encima, sabe deliciosa. Si bien se utiliza para elaborar chocolate blanco, la manteca de cacao apenas contiene flavonoides.

Así y todo, la manteca de cacao presenta ciertos beneficios nutricionales. Más de un tercio de la misma es aceite monoinsaturado altamente saludable y, además, contiene un ácido graso esencial: el linoleico. También posee una cantidad moderada de ácido esteárico, un ácido graso saturado que ayuda a reducir el colesterol LDL. Gracias a sus ingredientes con un alto poder antioxidante, el cacao puede protegernos de los efectos nocivos del colesterol «malo».

¿Es adictivo el cacao? Muchas personas son muy conscientes de su enorme apego al chocolate. Y lo cierto es que los altos niveles de azúcar añadido que contiene la mayoría de estos productos son, probablemente, más adictivos que el cacao en sí. Dicho esto, los componentes psicoactivos presentes en el cacao (como el salsolinol) podrían ser el motivo por el cual el chocolate resulta tan adictivo. Es decir, una ración de cacao puede contener de 25 a 50 mg de cafeína (una taza de café puede contener de 100 a 300 mg y una taza de té negro, de 50 a 140 mg de cafeína), una cantidad suficiente para que muchas personas noten cierta agitación.

Los flavonoides y polifenoles del cacao son muy parecidos a los de la piel de la uva. Esto podría convertir el cacao en el próximo vino tinto, a medida que las investigaciones vayan develando sus múltiples secretos para la salud.

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