Una historia de éxito

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Martin Gruebele encarna la teoría y la práctica que hay detrás del Método MAF

Martin Gruebele constituye la prueba viviente de que el éxito tiene más de ciencia que de misterio. Este químico y biofísico de 52 años de edad, nacido en Alemania, llegó en primera posición en la carrera de ciclismo Race Across America de 2016, tras cubrir los 3.000 kilómetros en 11 días y 49 minutos.

Martin es licenciado en química y profesor en la Universidad de Illinois. En el campo de la ciencia cuenta con múltiples galardones de prestigio, como el Friedrish Wilhelm Bessel Research Prize o la Camille & Henry Dreyfus Foundation Fellowship. Sus logros como atleta incluyen, además del citado título en la RAAM, un 7º lugar en la general —de un total de 430 estadounidenses— en la carrera de 1.200 kilómetros París-Brest-París en 2015, así como varias medallas nacionales e internacionales como triatleta de Ironman.

Por si todas estas hazañas no fueran suficientes, ahora está acumulando medallas de veterano en competiciones de ultradistancia. En 2016 sumó sendas medallas en las carreras de trail de Des Plaines River y Hennepin Canal, ambas de más de 80 km en Illinois. También participó recientemente en la Tunnel Hill 100  —su primera carrera de 100 millas (más de 160 km)—, que completó en menos de 20 horas y en la posición 21ª de un total de 248 participantes.

¿La ciencia detrás de su éxito atlético? MAF

Martin empezó a practicar deportes de resistencia a la edad de 40 años con el único objetivo de divertirse. Se compró su primera bici en 2004. Cuando, al cabo de un mes, llevó la bici a la tienda para que el mecánico la revisara, este se sorprendió de que ya llevara acumuladas 1280 km.

Pero Martin no se quedó ahí. Al poco tiempo ya había sumado más cientos de kilómetros en carretera, más tarde añadió la carrera a pie y, finalmente, la natación y el triatlón. Si bien Martin fue cosechando éxitos en todos estas disciplinas, también pagó un precio por ellos: a menudo sufría pequeñas lesiones, que le obligaban a dejar de entrenar por un tiempo.

La hermana de Martin, preocupada por su salud y su posible sobreentrenamiento, le regaló un ejemplar de The Big Book of Endurance Training and Racing, del Dr. Phil Maffetone. El libro permaneció intacto sobre la mesilla del salón durante meses hasta que, a raíz de una lesión en 2012, decidió empezarlo.

Al ojearlo, Martin se sintió inmediatamente atraído por la información científica que el libro le proporcionaba. Comenzó a comprender que su anterior régimen de entrenamiento, en su mayoría de alta intensidad —series y demás sesiones de esfuerzo—, constituía la causa de sus lesiones y lo estaba frenando deportivamente hablando.

Decidió empezar a entrenar exclusivamente al estilo MAF, dejando de lado las series y aplicando la fórmula 180 en sus sesiones, además de utilizar el MAF test para monitorizar su progreso. De inmediato empezó a sentirse mejor y a entrenar cada vez más rápido a un ritmo cardíaco más bajo.

A lo largo de un período de siete meses, Martin mejoró su MAF test de 9:10/milla a 6:55/milla, mientras que su ritmo cardíaco en reposo pasó de unos 60 latidos por minuto a 40.

Una cosa particularmente llamativa fue que este licenciado en química había estado recopilando datos de sus entrenamientos durante años. Ahora, con los nuevos datos procedentes de sus MAF test y sus entrenos a pulsaciones submáximas, era capaz de trazar científicamente las mejoras en su desempeño. Y ahora, además, estaba libre de lesiones.

En 2016 se inscribió en la RAAM, conocida como “la carrera en bici más dura del mundo”. Martin era uno de los 14 ciclistas veteranos de la carrera, muchos de ellos más experimentados que él. Al finalizar el tercer día de carrera, Martin se hallaba 150 millas por detrás del líder de su categoría. El hecho es que Martin había estado montando 20 horas al día y durmiendo cuatro horas, mientras que los otros ciclistas estaban montando 22 horas y durmiendo sólo dos horas. En el octavo día, Martin iba a más de 100 millas por delante de todos ellos, gracias a su mayor capacidad para quemar grasa; este hecho le permitió agrandar su ventaja hasta el punto de terminar en sexta posición en la general y en primera posición en la categoría de veteranos.

En su libro, “Masters RAAM — A Winning Strategy”, Martin  describe el plan que utilizó para lograr este título y todas sus vivencias a lo largo de la carrera.

Con la “ultra“ Tunnel Hill 100 ahora en su haber, Martin tiene ahora en su punto de mira el Ultramarathon de Badwater, que —según algunos— es la carrera a pie más dura del mundo. El recorrido de la carrera, que suma un total de 135 millas (217 km), parte del Valle de la Muerte (California) a 85 m bajo el nivel del mar, donde el calor es sofocante, y finaliza en la cima del Monte Whitney, a unos 2500 m de altitud. La inscripción para esta carrera es exclusiva y sólo se accede mediante solicitud.

Los éxitos de Martin demuestran la ciencia viva que hay detrás del programa MAF, por lo que su magnífico desempeño no constituye ningún misterio. Como él mismo afirma a día de hoy: “no veo por qué nadie, en el mundo de la (ultra)resistencia, iba a entrenar de otra manera…”

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